Supermercados, supermerchandising.

A propósito del buen fin, sin duda alguna los lugares en los que más se “aprovechó” este fin de semana de ofertas y descuentos son en definitiva los supermercados, que pusieron las mercancías más caras y menos vendibles en las épocas reglares del año en bandeja de plata para los consumidores que se sumaron al frenesí que vino con el puente.

Pero en realidad, los supermercados, son de los pocos establecimientos en los que la venta del producto se da por ley general, gozando de tremendas utilidades casi en cualquier época del año, sobre todo considerando que dentro de la gran variedad de productos que ahí se ofrecen, se encuentran los artículos de primera necesidad; entonces ya andando por ahí en la compra de los alimentos de cada día, y con un merchandising muy bien aplicado, los compradores solemos llevarnos “una que otra cosita” que realmente no necesitamos.

Ahora, el término “merchandising” tanto por su origen anglosajón, como por la ambigüedad de su concepto es muy frecuentemente mal entendido, o no comprendido en absoluto. Según la investigación realizada y usando pocas y justas palabras: el merchandising consiste en poner un producto en las mejores condiciones para su venta (se habla de lugar, cantidad, precio y momento) dentro de las que, curiosamente, la calidad no está priorizada.

Y por supuesto las técnicas existentes son muchas y fácilmente pudieran ser pasadas por alto por los inocentes compradores. Los sitios que nos ocupan en el tema de hoy se encargan de crear la atmósfera necesaria alrededor de cada producto para que sea adquirido según su plan de ventas. Factores como la música, iluminación, y distribución de las estanterías forman parte de una compleja estrategia pensada para todos y cada uno de los productos, y que nosotros, simples mortales, entendemos como parte del modus operandi del punto de venta en cuestión sin imaginar que todo está alineado para incluirnos sí o sí en el proceso de venta; no hay lugar para errores y la psicología es el principal aliado del marketing en tal situación.

Y entonces, todo se suma a la estrategia pensada, iniciando con la producción del producto y pasando por la publicidad hasta llegar al punto coyuntural: la compra. Incluso, en el caso de que no se diera la tan esperada conclusión, los supermercados están preparados y no piensan dos veces antes de ofrecer un producto en oferta o considerar la posibilidad de hacerlos parte de un equipo al son del viejo y conocido “en la compra de … llévate un…” y aunque no es lo ideal, es algo que se tiene considerado desde un inicio, sobre todo cuando se trata de productos que están en su etapa de introducción, sin ser ley sino excepción. Todos hemos visto las “increíbles” promociones de las tiendas de conveniencia (que a pesar de no ser un supermercado, si funcionan siguiendo los patrones de uno) que aunque se trata de productos conocidos y que se venden bien, multiplican los egresos con promociones en las que su costo tiene considerables descuentos.

Tan estructurado está todo, que se tiene perfectamente planeado el momento de “la compra impulsiva” con productos que en realidad nadie necesita pero que bajo ciertas condiciones, es casi imposible no comprarlos.
Hechos como este, o más bien su conocimiento, han provocado que los consumidores se unan y através de formas de comunicación masiva como el Internet y a veces apoyándose en organismos como la PROFECO, creen y ejecuten planes de compra en respuesta a las tácticas “supermercantiles” en las que descomponen sus estrategias y entonces buscan la forma de comprar en sentido contrario, para eliminar la posibilidad de caer en las redes de los maquiavélicos distribuidores y haciéndolo con éxito con sencillos consejos como realizar una lista de compras, no usar carrito de compra si no es necesario, y llevar un aproximado de la cuenta total. De manera que también se prueba que si el río lleva, es que agua lleva y que los esfuerzos aplicados por los supermercados no forman parte de una leyenda urbana (como muchos piensan) sino que son ,de hecho, formulas comprobadas y .

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